El mango es una fruta que aporta muchísima vitamina C y betacaroteno, y además tiene una textura naturalmente cremosa ideal para preparar helado casero. Suele gustar mucho a los peques por su dulzor natural.
Este helado es un postre estupendo como merienda los días de calor o para después de comer, y al llevar yogurt aporta también un extra de proteína y calcio.
Cómo hacer helado de mango para bebés
- Pela el mango y corta la pulpa en trozos, aprovechando toda la posible.
- Pon los trozos de mango en el vaso de la batidora y tritura hasta conseguir un puré.
- Pon el pure de mango en un colador y remueve con una cuchara para que escurra todo el zumo posible. Eliminar parte del agua del mango ayudará a concentrar el sabor y evitar que se formen muchos cristales de hielo.
- Vuelve a triturar en la batidora el puré de mango junto con el yogur griego, hasta conseguir una crema suave y sin grumos.
- Vierte la crema en un táper rectangular y mételo al congelador durante al menos 4 horas, hasta que esté sólido.
- Saca el helado de mango del congelador unos 5 minutos antes de servir para que esté más blando y sea más fácil servir las bolas. ¡Y a disfrutar!
Trucos y consejos
- Lo dulce o ácido que esté el helado dependerá del sabor del mango. Cuanto más dulce mejor pues el yogurt ya aporta acidez.
- Congélalo en moldes de polo pequeños para que puedan sujetarlo ellos mismos y comerlo en la calle.
- A la hora de congelar, añade daditos de mango fresco y remueve la crema, para que el helado tenga trocitos de fruta integrados.
- El zumo obtenido de escurrir el puré de mango puedes usarlo para dar sabor a otro postre o papilla.







