Recoger moras es una de nuestras actividades favoritas en verano. Es una excusa para salir a dar un paseo y los peques participan buscando y cogiendo. Este helado es perfecto para aprovechar las moras que os sobren después de daros un atracón. Va genial como merienda refrescante o como postre después de la comida, y es tan fácil que lo podéis preparar juntos en unos minutos.
Las moras son una auténtica bomba de vitamina C y antioxidantes, y además aportan una buena dosis de fibra.
Cómo hacer helado de moras casero
- Lava y escurre bien las moras. Si las has recogido en el campo, dales un par de aclarados extra bajo el grifo para eliminar el polvo y los bichitos.
- Pon un cazo a fuego lento y echa las moras. Machácalas un poco con un tenedor para que vayan soltando su jugo y se evapore el agua. Eliminar parte del agua de las moras ayudará a concentrar el sabor y evitar que se formen muchos cristales de hielo.
- Apaga el fuego cuando hayan reducido su volumen aproximadamente a la mitad.
- Pon el puré de moras en el vaso de la batidora junto con el yogur griego y tritura hasta conseguir una crema fina y homogénea. Verás que tiene un color morado precioso.
- Vierte la mezcla en un táper rectangular y mételo al congelador durante al menos 4 horas, hasta que esté sólido.
- Saca el helado del congelador unos 5 minutos antes de servir para que pierda dureza y sea más fácil servir las bolas. ¡Súper rico!
Trucos y consejos
- Lo dulce o ácido que esté el helado dependerá de lo maduras que estén las moras. Intenta utilizar las que estén más dulces porque el yogurt ya añade un poco de acidez.
- Si quieres un helado sin pepitas, tritura las moras frescas con la batidora y pasa la mezcla por un colador fino apretando con una cuchara. Luego reduce el puré en el cazo.
- Si tu peque aún no ha probado las moras, dale una un par de días antes para descartar reacciones.
- Congélalo en moldes de polo pequeños para que puedan sujetarlo ellos mismos y comerlo en la calle.







