Este paté de pollo casero es fácil de hacer y muy práctico para las meriendas de los peques, tiene un sabor más suave que el paté de higaditos y los niños lo aceptan mejor.
Una buena alternativa a los patés industriales para untar tostadas o bocadillos, con la confianza de que controlas los ingredientes. Además con el pollo aportas proteína de calidad, vitamina B6 y hierro.
Cómo hacer paté de pollo casero
- Corta la pechuga en dados pequeños. Pica el ajo y la cebolla muy finos.
- Calienta una sartén a fuego medio con un chorrito de aceite de oliva y sofríe la cebolla hasta que esté dorada.
- Cuando la cebolla esté hecha añade el ajo y remueve bien unos segundos para que se cocine. Cuidado que no se queme porque amarga.
- Ahora echa el pollo y cocínalo unos minutos removiendo de vez en cuando, hasta que esté bien hecho por dentro.
- Pasa el pollo con la cebolla y ajo al vaso de la batidora y añade las dos cucharadas de yogur griego y de aceite de oliva. Tritura bien hasta lograr una mezcla homogénea y suave. Paciencia porque necesita bastante tiempo de triturado hasta que no quede ningún tropezón de pollo o cebolla.
- Pon el paté en un recipiente con tapa y déjalo reposar en la nevera durante una hora, para conseguir la textura perfecta para untar.
- Listo para comer, puedes untarlo en pan tostado, en un bocadillo para la merienda o rellenar unas quesadillas ¡ñam ñam!
Trucos y consejos
- Puedes sustituir el yogurt por queso crema (como cottage o incluso requesón) o medio aguacate bien maduro.
- Para que el paté tenga más sabor puedes aderezar el pollo en la sartén con pimentón dulce, finas hierbas, orégano, comino, etc.
- Si necesitas que tenga un color más atractivo para que lo coman tus peques añade un poco de cúrcuma en polvo a la hora de saltear el pollo o de triturarlo.







