La quinua es un grano procedente de los Andes que sólo hace unos años que se consume en el resto del mundo. Además de ser muy saludable, posee micronutrientes como potasio, magnesio, calcio, fósforo, hierro y zinc que son fundamentales en la alimentación de tu bebé.
Cómo hacer papilla de quinua
- Lava la quinoa en un colador bajo el grifo, removiendo bien con la mano.
- Pon un cazo al fuego con una taza de agua, y cuando empiece a hervir echa la quinoa.
- Baja el fuego al mínimo y deja cocer durante unos 15 minutos.
- Escurre la quinoa cocida y ponla en el vaso de la batidora, añade la leche poco a poco y ve triturando hasta que te quede una textura suave.
- Sirve la papilla en un cuenco y añade el aceite de oliva para que tenga grasas saludables y mejor sabor. Remueve bien y ya puede tomarla tu bebé.
Trucos y consejos
- Recuerda lavar a conciencia las semillas antes de su consumo. Incluso aunque la quinoa venga ya lavada, no está de más aclarar bajo el grifo en un colador y frotando bien con las manos antes de cocerla.
- Añade una cucharadita de canela o un poco de vainilla para darle más sabor. También le quedan muy bien trocitos de fruta blandita o machacada: plátano, fresas, etc.
















Saludos!!
Me encanta esta receta. ¿Sería seguro si hago varias porciones y las congelo? Luego las descongelaría en el microondas o dejándolas de noche en la nevera. Para mí este método es más viable, pero me preocupa que se dañe. Solo lo he hecho con verduras o carne.
Hola, Cassia. Sí, puedes congelarla en porciones, aunque debes esperar a que la papilla se enfríe antes de hacerlo. La textura puede cambiar al descongelarse y volverse más grumosa, pero se soluciona volviendo a triturar un poco.
Cuando mi bebé crezca, cuando tenga 12-18m ¿aun hay que hacerlo en la licuadora o puedo dejarle la quinoa sin licuar?
Si la quinoa está bien cocida y tierna se puede dar sin licuar desde los 6 meses, aunque la mayoría de las mamás se sienten más cómodas esperando un poco más. En general se recomienda pasar de los triturados a los semisólidos en torno a los 8 meses, para que el bebé se acostumbre a masticar.
Según la Asociación Española de Pediatría:
«Se recomienda aumentar progresivamente la consistencia de los alimentos y comenzar con texturas grumosas y semisólidas lo antes posible, nunca más tarde de los 8-9 meses […] Se han descrito problemas de alimentación a largo plazo y un consumo escaso de frutas y verduras en niños en los que se introdujeron tardíamente las texturas grumosas (más tarde de los 9 meses).»