El boniato es un alimento que conquista a los peques desde el primer bocado: su sabor dulce y su color naranja lo hacen perfecto para las primeras papillas. Además aporta betacaroteno, que el cuerpo del bebé transforma en vitamina A, clave para la vista y las defensas.
El boniato combina de maravilla con el calabacín, mucho más suave y con un aporte extra de agua y fibra que suavizarán la digestión. Es una receta estupenda para la comida o la cena que puede disfrutar toda la familia.
Cómo hacer puré de boniato y calabacín
- Pela el boniato y córtalo en dados pequeños, para que se cueza antes.
- Lava bien el calabacín y córtalo también en dados.
- Pon ambas verduras en un cazo y cúbrelas con agua o caldo de verduras sin sal. Cuece a fuego medio unos 15 minutos, hasta que estén blandas.
- Escurre las verduras reservando un poco del líquido de cocción, por si necesitas ajustar la textura del puré.
- Tritura con la batidora hasta conseguir una crema fina y sin grumos, añadiendo el líquido reservado poco a poco hasta lograr la consistencia deseada.
- Sírvelo en un cuenco y añade una cucharadita de aceite de oliva virgen, remueve bien y cuando esté templado ya estará listo para comer. ¡Buen provecho!
Trucos y consejos
- Se conserva en la nevera hasta 2 días en un recipiente hermético, y en el congelador hasta un mes en raciones individuales.
- Si tu peque no es amigo de colores verdosos en la comida pela el calabacín.
- Para suavizar la textura del puré también puedes usar leche materna o de fórmula en lugar del agua de la cocción.
- Cuece las verduras con el agua justa, así concentras más sabor y nutrientes en el puré.







