Esta empanada de manzana es más fácil de hacer de lo que parece, y una auténtica delicia. Cuando la hago en casa el olor atrae a mis hijos hasta la puerta del horno, y ya no se despegan de allí hasta que está lista para comer.
Os sorprenderá el sabor que tiene, y además es una opción súper saludable para desayunos y meriendas.
Cómo hacer empanada de manzana
- Saca las láminas de masa de la nevera y extiende una sobre una bandeja de horno cubierta de papel de hornear.
- Cubre la lámina con la compota de manzana usando una cuchara, dejando los bordes libres.
- Pela las manzanas, retira el corazón con las pepitas y córtalas en rodajas finas. Coloca las rodajas sobre la compota llenando todo el área de la empanada.
- Expolvorea por encima un poco de canela en polvo.
- Cubre todo con la segunda lámina de masa fresca (que quede alineada con la de abajo) y cierra los bordes doblando la lámina inferior sobre la superior y apretando con los dedos
- Pincha con un tenedor toda la superficie y espolvorea con azúcar (opcional) para que se forme un poco de costra crujiente al hornear.
- Precalienta el horno a 220º C.
- Mete la bandeja con la empanada en el horno y hornea a 200º C con calor arriba y abajo unos 20 minutos, o hasta que esté bien dorada por arriba.
- Pasado ese tiempo saca la empanada del horno y deja que se enfríe un poco.
- Como más rica está es recién hecha, aún un poco caliente. Sirve una porción acompañada de un gran vaso de leche o con una bola de helado de vainilla para los más golosos. Mmmmm ¡deliciosa!
Trucos y consejos
- Otras especias que puedes añadir además de la canela son cardamomo molido, nuez moscada, jengibre o clavo.
- Para que la superficie quede más dorada píntala con un poco de huevo batido.
- Para hacerla más rápido yo suelo usar compota y masa compradas en el supermercado, pero también puedes hacerlas caseras.
- Se conserva bien durante un par de días aunque es difícil que sobre.







